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Abdominoplastia

“ Ella era larga más de siete pies; todo era notonía de huesos, cubiertos con una piel negra, vellosa y curtida; con la barriga, que era de badana, se cubría las partes deshonestas, y aún le colgaba hasta la mitad de los muslos”. Miguel de Cervantes Saavedra (El coloquio de los perros, 1613)

¿EN QUÉ CONSISTE?

La abdominoplastia es el procedimiento quirúrgico que corrige las deformidades inestéticas de la pared abdominal, producidas por los cambios de peso, embarazos, cirugías previas, etc.

En la intervención se elimina el exceso de piel y grasa acumulada y si es necesario se repara la musculatura de la pared abdominal para darle firmeza.

La extensión de la cicatriz resultante es directamente proporcional a la cantidad de tejido que se ha eliminado.

Se realiza con anestesia general o epidural con sedación.

¿CÓMO ES EL PERIODO POSTOPERATORIO?

En el transcurso de la intervención se colocarán unos drenajes que se quitan en los días siguientes.

El/la paciente puede estar hospitalizado de dos a tres días. Al día siguiente de la intervención el paciente puede levantarse y caminar.

Tras la intervención, se coloca una faja que debe llevarse todo el día y la noche durante unas tres semanas, y una semana más únicamente por las noches. La faja solo debe quitarse para las curas, revisiones y masajes postoperatorios. Dependiendo de la evolución del tejido y las características de la operación puede prolongarse o acortarse este tiempo. Llevar la faja mas tiempo del recomendado no mejora el resultado de la intervención y puede retrasar la recuperación.

Durante el periodo postoperatorio se puede sentir tensión o tirantez abdominal sobre todo al incorporarse o ponerse totalmente erecto, conviene adoptar una postura semi-acostada para dormir o sentarse.

El trauma quirúrgico provoca un edema en el abdomen, sobre todo en la zona sobre la cicatriz, que va disminuyendo progresivamente. A consecuencia de la posible limitación en la circulación linfática producida por la cicatriz y del daño sobre el sistema linfático causado en la intervención, puede mantenerse varias semanas.

Es normal que el edema en la zona abdominal aumente durante el transcurso del día, especialmente si se pasa mucho tiempo de pie, y disminuya por la noche mientras se duerme. Al estar tumbados se facilita la circulación linfática en el abdomen.

La aparición de seroma durante los primeros días es frecuente debido al despegamiento del tejido, se suele extraer mediante punción. Los pequeños seromas son reabsorbidos por el organismo.

Suele haber una alteración en la sensibilidad, notándose sensación de acorchamiento y pérdida de sensibilidad en la zona central y baja del abdomen. La sensibilidad se recupera lentamente en el transcurso de los meses siguientes. En grandes abdominoplastias puede haber una perdida de sensibilidad permanente.

No se debe fumar en la semana anterior a la operación y en el periodo postoperatorio. El tabaco dificulta la oxigenación y llegada de nutrientes a la piel de la zona operada, razón por la cual hay mayor riesgo de complicaciones en la cicatrización o necrosis grasa y se ralentizará la regeneración del tejido

Es frecuente el dolor o molestias en la espalda, como consecuencia de la postura encorvada que adopta el paciente los primeros días, aunque la faja realiza la función de soporte ayudando a prevenir el dolor.

Conviene realizar varias comidas al día de pequeñas cantidades para evitar tensión en el abdomen y reducir la ingesta de alimentos que puedan producir gases.

Se recomienda dar pequeños paseos desde los primeros días, para realizar ejercicio físico mas intenso se esperará al menos un mes y se seguirán las recomendaciones dadas por el cirujano plástico.

La cicatriz, durante las primeras semanas se puede encontrar hinchada y enrojecida. Con el paso de los meses mejora el aspecto y puede llegar a ser casi imperceptible.

La presencia de la faja provoca que la piel se reseque, razón por la que es recomendable el uso de cremas hidratantes una vez lo autorice el equipo médico.

¿CÓMO REALIZAMOS EL TRATAMIENTO POSTOPERATORIO?

Después de varios años de práctica y estudio hemos desarrollado un protocolo de tratamiento que ha demostrado su eficacia acelerando la recuperación y eliminando molestias.

El edema producido tras la intervención puede tratarse con drenaje linfático manual, la extensión de la cicatriz y el traslado del tejido abdominal alteran las direcciones de drenaje linfático, por ello el terapeuta debe saber cómo y hacia dónde derivar la circulación linfática. Un tratamiento incorrectamente realizado puede retrasar la reabsorción del edema. El tratamiento de recuperación post-abdominoplastia es el que más dificultades plantea al especialista.

El drenaje linfático manual tras la abdominoplastia, es el que más dificultad plantea debido a la sección de vasos linfáticos en el abdomen, la longitud de la cicatriz resultantes y la alteración de los trayectos linfáticos del abdomen.

No deben realizarse maniobras de masaje profundo como los amasamientos, están totalmente contraindicados en el postoperatorio inmediato.

El tratamiento de la cicatriz es parte importante en la sesión. La colocación de apósitos, el aceite de rosa mosqueta y el masaje de la cicatriz constituyen la base del tratamiento. Si la cicatriz presenta adherencias puede ser necesario un tratamiento adicional.

Si pasadas unas semanas sigue existiendo tensión en el abdomen, enseñamos a la paciente estiramientos de músculo recto abdominal.

TRATAMIENTOS DE MANTENIMIENTO Y MEJORA DE LOS RESULTADOS.

Pasados unos meses tras la intervención; el LPG puede mejorar el aspecto de la cicatriz y ayudar a remodelar la silueta.

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