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La sesión de tratamiento

Además de la técnica y medios utilizados y la experiencia del terapeuta, para lograr óptimos resultados, es fundamental en todas las sesiones de tratamiento:
  • Propiciar la relajación, creando un ambiente adecuado (temperatura óptima, colores cálidos o relajantes, música, intimidad).
  • Realizar un diagnóstico del tejido y comprobar la evolución sesión a sesión.
  • Explicar al paciente de forma amena y comprensible las características del tratamiento.
No existe una progresión fija, ni un numero constante de repetición de tal o cual maniobra de masaje. Un error habitual por parte del terapeuta es considerar el masaje o el drenaje linfático como la sumas de maniobras que se deben dar por igual a todos los pacientes (o clientes). Las respuestas de los pacientes son variables. El masaje, drenaje linfático manual o el tratamiento postcirugía se debe adaptar al estado del tejido, al tiempo disponible para efectuar el tratamiento y a los objetivos perseguidos.
La duración de las sesiones varía según la intervención y las posibilidades del terapeuta, creemos que la duración mínima aceptable son 25 minutos., no aconsejamos salvo excepciones realizar sesiones de más de una hora ya que fatigan mucho al terapeuta y puedes proporcionar demasiado estímulo al paciente.
La periodicidad depende de las posibilidades del paciente y del terapeuta, de la intervención realizada y del estado del tejido.
Preferimos las maniobras lentas y rítmicas ya que inducen a la relajación del paciente, suponen menor fatiga para el terapeuta y son más eficaces que maniobras realizadas con mayor rapidez.
Intentamos respetar nuestro lema “proporcionar alivio y bienestar sin provocar dolor” aunque en ocasiones algunas técnicas o maniobras de masaje pueden ser dolorosas.
Uno de nuestros objetivos es que la mujer o el hombre, no tenga la sensación de ser una paciente sometida a un tratamiento médico, porque solo así lograremos un autentico estado de relajación y bienestar que es muy importante para la recuperación.
Lo que no debe hacer nunca el terapeuta:
  • Adaptar la temperatura de la sala al masajista. Este es un error muy común en las consultas médicas, sobre todo en verano con el aire acondicionado, siempre la sala debe estar al gusto del paciente, no olvidemos que nosotros estamos vestidos y en movimiento y el paciente está desnudo o semidesnudo, y pasivo y tiende a perder calor.
  • Tener prisa en el tratamiento, el paciente siempre debe de tener la sensación de que estamos con él, el tiempo que necesita aunque solo sean unos pocos minutos debemos hacer las cosas despacio. La prisa estresa tanto al paciente como al terapeuta.
  • Dar siempre la razón al paciente. El famoso eslogan “el cliente siempre tiene la razón” no es válido cuando tratamos a un paciente, debemos tener la personalidad suficiente para no dejarnos llevar por las exigencias o caprichos de algunos pacientes, pero debemos explicarles si lo solicitan el porqué de nuestros tratamientos.
  • Preocupar al paciente con comentarios negativos sobre su recuperación o posibles consecuencias de las intervenciones.
  • Dar el masaje con las manos frías o húmedas.
  • Perder el contacto con la superficie corporal durante la sesión. En todas las sesiones de masaje es necesario que el terapeuta mantenga contacto permanente con el cuerpo del paciente. Las pérdida de contacto es vivida como un abandono y es fácil que se rompa el clima de relajación obtenido.

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