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El masaje deportivo en la mujer

Finalizados los tratamientos de recuperación post-cirugía, muchas de nuestras pacientes reanudarán sus actividades deportivas.

El masaje deportivo, está indicado en personas que realicen deporte o cualquier tipo de actividad física. El ejercicio físico realizado de forma regular, es fundamental para mantener un óptimo estado de salud; sin embargo su práctica, puede sobrecargar la musculatura, y aparecer molestias y/o lesiones. Muchos deportistas aficionados consideran el masaje, como un lujo del deportista de elite, es un error, todas las personas que practican deporte o hacen ejercicio físico, se benefician del masaje. Recibir de forma regular masajes facilita la adaptación al ejercicio y la recuperación más temprana.

Tradicionalmente el masaje deportivo se clasifica en:

• Masaje antes de la competición.
• Masaje durante la competición.
• Masaje después de la competición.
• Masaje de entrenamiento

Las razones para aplicarlo son las siguientes:

• Ayuda a eliminar los productos de desecho del metabolismo muscular.
• Disminuye el hipertono muscular. El “tono” es la tensión fisiológica básica del músculo en reposo.
• Previene la aparición de lesiones y puede eliminar algunas de ellas.
• Se reduce el tiempo de rehabilitación por una lesión.
• Elimina adherencias entre capas miofasciales.
• Se mejora la prestación.
• Elimina la fatiga

En este artículo nos vamos a ocupar del “masaje de entrenamiento” aplicado a la mujer.

El masaje de entrenamiento podemos aplicarlo inmediatamente tras el ejercicio o a posteriori (horas o días después de la actividad física).

Si lo aplicamos inmediatamente después de la actividad deportiva, la deportista habrá realizado previo al masaje un “enfriamiento activo” con carrera continua a ritmo lento o pedaleo en bicicleta estática y estiramientos de baja intensidad, seguido de la correspondiente ducha a temperatura decreciente. El enfriamiento activo es sobre todo importante tras el ejercicio anaeróbico. El masaje debe ser en este caso de poca intensidad. Las maniobras a utilizar serán:

• Deslizamientos.
• Amasamientos. Lentos.
• Estiramientos miofasciales suaves
• Movimientos articulares.
• Masaje mixto venoso/linfático.
• Sacudidas musculares.

En caso de agujetas recurriremos también a este tipo de masaje.

Si aplicamos el masaje a posteriori, podemos utilizar maniobras más enérgicas y profundas, además de tratar posibles lesiones. Las maniobras a utilizar serán:

• Deslizamientos.
• Amasamientos.
• Fricciones
• Estiramientos miofasciales.
• Movimientos articulares.
• Sacudidas.
• Masaje de retorno venoso.
• Técnicas especificas sobre el tejido lesionado.

Nota: consideramos fricción el movimiento por el cual nuestra mano o dedos se adhieren a la piel del masajeado y ambos se deslizan sobre planos profundos. Es importante unificar la terminología, frecuentemente se llama fricción a los deslizamientos o frotaciones.

No utilizaremos percusiones ni golpeteos ya que estas maniobras son estimulantes y el efecto buscado en el masaje tras el ejercicio es relajar la musculatura.

El masaje debe adaptarse a las características del deporte, prestando atención a los grupos musculares más utilizados y a las zonas donde se suele acumular tensión. Con frecuencia las viejas lesiones vuelven a aparecer y las zonas problemáticas suelen permanecer constantes en el deportista.

No es lo mismo la respuesta del organismo tras un ejercicio aeróbico que tras uno anaeróbico. Tras el ejercicio anaeróbico el músculo se puede encontrar hipertónico y lleno de productos resultantes del metabolismo muscular; en este caso la prioridad es rebajar el tono muscular y “limpiar” la musculatura. Tras una sesión de ejercicio anaeróbico puede estar indicado el crio-masaje.

Tras el ejercicio aeróbico debemos prestar más atención a las zonas tendinosas y articulares que puedan estar sobrecargadas por traumatismos debidos a movimientos de repetición.


EL MASAJE DEPORTIVO EN LA MUJER.

Existen diferencias notables en la estructura anatómica y fisiológica del hombre y la mujer. Algunas de estas diferencias van a determinar las técnicas de masaje a utilizar. Entre ellas destacamos:

• La mujer tiene más grasa que el hombre (por influencia de las hormonas sexuales). Con los años ambos sexos aumentan los porcentajes de grasa corporal. La disposición de los cúmulos de grasa es diferente en ambos sexos. Las mujeres más activas tienen generalmente porcentaje de grasa inferiores.

Las maniobras de masaje deportivo, especialmente el amasamiento, están diseñadas para utilizarse sobre: músculos, fascias, ligamentos y tendones; pero no sobre grasa, sin embargo en la deportista ocasional la grasa cubre las estructuras musculares y aponeuróticas. Un error frecuente es realizar amasamientos sobre la superficie grasa y no sobre la musculatura.

La mujer tiene una estructura corporal más liviana con huesos y músculos más pequeños. La fibra muscular de la mujer tiene la misma composición y calidad que la del hombre, pero por influencia hormonal se hipertrofia menos (la testosterona es la responsable de la hipertrofia muscular). La presión a realizar con las maniobras de masaje será menor en la mujer que en el hombre.

• La mujer suele poseer más flexibilidad en las articulaciones del miembro inferior debiéndolo tener en cuenta el masajista en los estiramientos activos.

• La mujer tiene la pelvis más ancha con los muslos inclinados hacia adentro hacia las rodillas. Posiblemente la mujer tenga mayor predisposición a las lesiones de rodilla. En el masaje siempre trabajaremos esta articulación.

• La mujer puede presentar un acortamiento de los gemelos por la costumbre de usar zapatos de tacón. El estiramiento de esta musculatura siempre estará presente en el masaje deportivo de la mujer.
Palabras clave: masaje, mujer, deporte.

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